REPORTAJE







ALTA VELOCIDAD, EL FUTURO LLEGA A 350 KILOMETROS POR HORA

ALVARO GRAIñO


La imagen del tren está cada vez más identificada con los aerodinámicos diseños de las unidades de alta. velocidad. Desde que a finales de los años 80, estos trenes empezaron a revolucionar el panorama de la comunicación ferroviaria, el trazado de líneas cada vez es más extenso. En pocos años, los principales países del mundo desarrollado trasladarán personas, e, incluso, mercancías en tiempos que limitan
la competitividad del avíon.




La aerodinámica es la nota distintiva de los trenes de Alta Velocidad


Una tela de araña de radios rectilíneos y cuyos nudos son las principales capitales europeas. Por ella circulan trenes que han hecho palidecer de envidia al avión. Con velocidades de 350 kilómetros por hora, máximo confort y seguridad, estos trenes de alta tecnología han revolucionado el transporte terrestre interrelacionando personas, economía, cultura en tiempos mínimos.
La historia de la Alta Velocidad (AV) es relativamente reciente. De hecho, para encontrar la primera línea hay que remontarse al 1 de octubre de 1964. Es en esta fecha cuando Japón, con motivo de los Juegos Olímpicos de Tokio, estrenaba la línea de alta velocidad Tokio-Osaka. Sus 515 kilómetros se recorrieron entonces -contando con paradas en Nagoya y Kioto- en tres horas y diez minutos, menos de la mitad del tiempo de recorrido hasta entonces practicado.
Esta experiencia pionera iba a determinar el interés de las grandes compañías ferroviarias en las posibildades del nuevo concepto. Así, en Europa, la AV nacía en 1981 gracias a la línea París-Lyon, con 410 kilómetros de trayecto. En Alemania la fecha era 1991, con la puesta en servicio de los Trenes de Alta Velocidad (TAV) ICE -siglas de Intercity Express- en los 327 kilómetros de la línea Hannover-Wurzburgo y en la de Mannheim-Stuttgart, con 100 kilómetros. España, por su parte, inauguraba su línea Madrid-Sevilla en 1992, con motivo de la Exposición Universal celebrada en la capital andaluza.



La AV llega hasta las mercancías, como demuestra el desarrollo de las nuevas JetTrain


Por estas fechas, los países europeos restantes se incorporaban a la carrera por establecer las nuevas líneas ferroviarias milagrosas, que pese a su alto coste inicial se anunciaban como el inicio de una nueva época en el transporte. No hay que olvidar que las líneas AV no sólo sirven para la circulación de los míticos trenes de 350 kilómetros por hora, sino que su trazado admite la circulación de nuevos modelos de tren regional que superan los 220 kilómetros por hora. Además, en Europa ya se han establecido servicios conjuntos de AV como es el tren Thalys, que es un servicio conjunto de los ferrocarriles belgas, franceses, holandeses y alemanes. Thalys comenzó a circular en 1996 y llega a más de veinte ciudades europeas, preconizando lo que será la futura interconexión global europea de alta velocidad.
Que un nuevo mundo ferroviario está naciendo gracias a la AV es innegable. La concepción de los TAV ha implicado una completa revisión de la tecnología ferroviaria vigente hasta el momento. Utilizando desde cabezas tractoras de máxima potencia hasta sistemas de tracción distribuída, pasando por recientes desarrollos como la levitación magnética o la denominada tecnología "Jet", que aplica los principios de las turbinas de reacción, los TAV ya no sólo transportan viajeros, sino que cada vez es más real la posibilidad de aplicarlos al transporte de mercancías.
La revolución de la AV no sólo afecta a la tecnología estrictamente ferroviaria. Permitir el paso de los nuevos trenes ha provocado que la ingeniería de infraestructuras deba ajustarse al reto. Junto a ello, no sólo se están construyendo nuevas líneas, sino que las tradicionales se están renovando para permitir enlaces con las de AV y facilitar la circulación de trenes que superan los 220 kilómetros por hora. .




Por las vías de AV circulan también trenes para 240 km/h (en la imagen, Talgo XXI)


El futuro inmediato tiene perspectivas halagüeñas. Según datos dados a conocer en el transcurso del IV Congreso de Alta Velocidad "Eurailspeed 2002", celebrado el pasado mes de octubre en Madrid, en estos momentos la red europea de alta velocidad ya cuenta con 3.200 kilómetros de líneas nuevas. Según las mismas fuentes, el crecimiento de esta red va a ser de 300 kilómetros anuales. En el período 2010-2020 se extenderán las posibilidades de la AV a los países de Europa Central y Oriental, tanto con líneas nuevas como en adaptación de existentes, además de haberse concluído la práctica totalidad de las proyectadas actualmente en todos los países comunitarios.
Y no sólo Europa. Corea, Taiwan y China ya cuentan con proyectos de AV en marcha. Incluso EEUU, un país que no se ha caracterizado tradicionalmente por su apuesta ferroviaria, cuenta con proyectos que se sumarán en no demasiado tiempo a los dos corredores establecidos en el país.
La plena implantación de los TAV alcanzará en sus consecuencias a toda la cadena del transporte. Según fuentes de la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC), uno de los proyectos inmediatos es lograr la intermodalidad entre trenes y aviones. No hay que olvidar que el transporte a través del TAV es competitivo hasta las 4 horas de tiempo de viaje, pero sin embargo, las conexiones de estas líneas con los aeropuertos, con ofertas integradas, permitirán reducir la congestión del espacio aéreo europeo y facilitar la plena comodidad y rapidez en la conexión entre las grandes urbes.


Los ICE (en la imagen) han sido una de las composiciones pioneras en AV europea


Queda aprobar las asignaturas pendientes. En estos momentos uno de los retos a los que se enfrenta la Europa de la alta velocidad es lograr la plena interoperabilidad entre las diversas líneas, especialmente en cuanto a la unificación de sistemas de señalización y comunicaciones. De hecho, ya se está trabajando intensamente en el desarrollo de los sistemas ETCS y GSM-R, que se agrupan en el sistema ERTMS, que apoyado por la UE, va a significar el fin de las fronteras generadas por los diferentes sistemas ferroviarios existentes en la actualidad en Europa.
Pero no hay que olvidar que no todo tiene que ser un campo de rosas. Ante los proyectos en marcha hay quien teme que se eliminarán líneas de transporte ferroviario tradicionales que prestaban servicio a pequeñas poblaciones. Igualmente, se ha afirmado -no sin fundamento- que el TAV es "el tren de los ricos" temiendo que la plena implantación de este modo de transporte no sea asequible para el común de los mortales. En contraposición, los defensores de este sistema de transporte confían en que la liberalización del transporte ferroviario que se pretende vendrá aparejada con la plena implantación de la AV, facilitará la competencia y la lucha de precios con los consiguientes abaratamientos. El tiempo, y no demasiado largo, va a decirlo.



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