FRANCIA Y ALEMANIA SUEÑAN JUNTAS CON LA ALTA VELOCIDAD EUROPEA
ALVARO GRAIÑO DIAZ
La próxima generación de trenes de alta velocidad
podría tener un denominador común: la europeidad. Al menos, de ponerse en práctica un proyecto que acaba de darse a conocer por los presidentes de los ferrocarriles franceses y alemanes.
Alstom ya ha exportado su tecnología de alta velocidad a España.
El eurotren de alta velocidad podría ser una realidad no muy lejana de llegar a buen puerto las negociaciones que ya se están iniciando entre los dos gigantes del ferrocarril europeo: la SNCF (Societé Nationale des Chemins de Fer [los ferrocarriles franceses]) y la Deutsche Bahn (los ferrocarriles alemanes).
Según un reportaje recientemente publicado en el diario francés Le Monde, el pasado 17 de diciembre Louis Gallois, presidente de la SNCF y su homólogo alemán Hartmut Mehdorn, anunciaban en Estrasburgo su intención de elaborar juntos las especificaciones de la próxima generación de trenes de alta velocidad.
Este futuro "euroave" -que por el momento no pasa de ser una simple idea a desarrollar- debería alcanzar una velocidad de alrededor 320 km/hora, calculándose que su puesta en servicio podría tener lugar en un plazo de diez años vista. Todo apunta a que el diseño correspondería a una hibridación tecnológica que recogería las virtudes del TGV francés y de su equivalente alemán, el Inter-City Express (ICE). Pero que no surjan los celos: Louis Gallois afirmóe; en el contexto de la reunión que "no se excluía, sino más bien al contrario, que los otros ferrocarriles e industriales europeos -españoles, italianos, suizos, belgas, holandeses- estuvieran asociados al proyecto".
Aunque los presidentes de SNCF y DB no mencionan empresas concretas, es evidente que, de realizarse el proyecto, éste conduciría a una reestructuración de todo el sector europeo de construcción de material rodante ferroviario. Quienes desde luego sí podrían llevarse la parte del león serían la franco-británica Alstom y la alemana Siemens, que ya han creado un consorcio para construir juntas el futuro tren de alta velocidad taiwanés.
Por si hubiera dudas, el alemán Hartmut Mehdorn no se ha recatado en hacer referencias a la creación de un grupo de trabajo, con unos ciertos aromas que recordarían al consorcio europeo Airbus en el que los dos presidentes ferroviarios colaboraron en un momento de su pasado profesional.
Siemens quiere ser una de las empresas con mayor presencia en el proyecto del Eurotren.
Razones económicas
Ocurra lo que ocurra, la declaración de intenciones pretende sustentarse en razones económicas no exentas de objetividad política. Para Louis Gallois, veterano militante de la alta velocidad, este medio de transporte debe concebirse bajo parámetros claramente europeístas ya que, en su opinión el Viejo Continente es, debido a sus dimensiones un territorio idóneo para explotar las prestaciones del ferrocarril de última generación. Además, tal y como declaraba recientemente "ya no podemos permitirnos materiales reservados exclusivamente a los mercados nacionales si queremos desarrollar la alta velocidad en Europa".
Por su parte, Mehdorn sostiene que el desarrollo en común de este nuevo tren por parte de las dos sociedades "permitiría reducir considerablemente el precio de este tipo de nuevo material". Y ambos han comunicado su deseo de pedir a los industriales a partir del próximo verano "una oferta atractiva". De rodar todo de acuerdo con estos deseos, bien podría decirse que la Europa sin fornteras va a ser de alta velocidad. Por lo menos para Francia y Alemania.
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