REPORTAJE



NACE EL HERMANO GEMELO DEL TRANSCANTABRICO

VICTORIA MARIÑO FERNÁNDEZ


El Transcantábrico, el tren turístico más veterano de España, tiene desde este año un hermano gemelo construido en los talleres asturianos de FEVE, que como él recorrerá el norte de la Península para deleite de sus viajeros y provecho de los lugares por donde pasa. El Transcantábrico podrá acoger de esta forma al doble de clientes que hasta ahora, dando satisfacción a la creciente demanda de personas que buscan una forma diferente de viajar.



El transcant´abrico en plena ruta por el norte español


Desde 1983 este tren ofrece a los viajeros un modo original de acercarse a los innumerables atractivos de Asturias, Galicia, Cantabria y el País Vasco, que combina su incomparable gastronomía con sus hermosos paisajes, pasando por su rico patrimonio cultural. En los últimos años la demanda de plazas en El Transcantábrico ha superado ampliamente a la oferta. Baste citar como ejemplo que en 1999 el tren agotó todas sus reservas incluso antes de comenzar la temporada regular, que va finales de mayo a principios de octubre. Los resultados en lo que va de año son igualmente buenos, puesto que ya están contratadas la mayoría de las plazas de ambos trenes y las reservas para el 2001 ya están abiertas.


El paisaje se convierte en espectáculo durante todo el trayecto


Debido al éxito obtenido en los últimos años la empresa Feve ha decidido duplicar el número de plazas con un segundo tren, el Transcantábrico II, construido en los talleres de la empresa en Asturias, que comenzó a circular, junto a su hermano mayor, el pasado 27 de mayo. Los dos Transcantábricos han realizado la ruta habitual entre Santiago de Compostela y San Sebastián, pero en sentidos opuestos cada semana. Así, mientras uno circule en dirección este-oeste el otro realizará el trayecto contrario, cruzándose a mitad de camino a la altura de la localidad de Llanes, en el Oriente asturiano. Ambos trenes cuentan con tres coches suites, dos coches con dormitorios estándar, cuatro coches salón, locomotora, furgón de energía y furgón de servicio.



Uno de los cuatro salones del Transcantábrico



Pero El Transcantábrico no es solo un tren. Se trata de un paquete turístico ideado para disfrutar en una semana de lo mejor que ofrece la Cornisa Cantábrica. Parte fundamental del atractivo del viaje está en la gastronomía, que en el norte de España adquiere más que en ningún otro lugar el rango de bien cultural. Por este motivo FEVE firmó en 1998 un acuerdo con la cadena hostelera Paradores de Turismo, para que los viajeros realizaran en sus establecimientos las comidas y las cenas, siempre que la localidad donde para el tren cuente con uno de ellos.
Por su parte, los desayunos se sirven en el propio tren en régimen de bufete. Además, un autocar acompaña al tren para excursiones y trayectos cortos. Y por las noches, el tren para en la estación para que los viajeros puedan dormir con comodidad.


Vista de una de las suites del Transcantábrico


El viaje regular del Transcantábrico dura ocho días y siete noches y va desde Santiago de Compostela a San Sebastián o viceversa. Desde este tren, diseñado especialmente para el turismo de calidad, se obtiene una panorámica de la España verde tan original como irrepetible. Este trayecto tiene como objetivo conocer el patrimonio cultural de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, su gastronomía excepcional a través de los mejores restaurantes y los espectaculares paisajes.
Referente a la capacidad del Transcantábrico, este tren admite un máximo de 48 viajeros distribuidos en plazas dobles que son atendidos en cada viaje por una tripulación de once profesionales. Además, cada tren cuenta con tres coches suite y dos estándar. Los compartimentos de estos últimos, en el más veterano de los trenes, han sido renovados para esta temporada en aspectos como la iluminación, los revestimientos y los gabinetes/ducha compartidos. Para los momentos de diversión, el tren dispone de cuatro coches salones en los que el cliente podrá charlar, disponer de los juegos de mesa, conocer a otros compañeros de viaje, tomarse un café o incluso bailar en el coche discoteca en el que cada noche hay música en directo.


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