CERCANIAS: CÓMO TRIUNFAR Y NO MORIR EN EL INTENTO



Un estudio interno de Renfe dado a conocer recientemente por la revista Vía Libre, publicación dependiente de la Fundación de Ferrocarriles Españoles, pone de manifiesto el auge del transporte ferroviario en España, esta vez en su versión de Cercanías.

El informe cifra en casi 700.000 el número de usuarios que cada día utilizan el tren de Cercanías en la Comunidad de Madrid. El ritmo de crecimiento anual, entre un 4% y un 5%, aumentará con la puesta en marcha del AVE Madrid-Lleida (año 2002), y no digamos con el Madrid-Barcelona (2004), que generará unos 4,5 millones de viajeros. Por eso, es precisamente el año 2004 el que se fija en dicho estudio como fecha de probable colapso si no se toman medidas al respecto.

Y eso es precisamente lo que ha hecho la subdirección de Planificación Ferroviaria del Ministerio de Fomento, que ha adjudicado a la consultora Ineco la realización de un estudio que ofrezca soluciones que permitan, tanto aligerar el tráfico en la estación de Atocha -nudo principal de las Cercanías madrileñas y hangar de los AVE (a Sevilla y, en el futuro, a Barcelona)-, como resolver la saturación del túnel de 10 kilómetros que va desde Atocha hasta Chamartín.

Paradójicamente, todos estos problemas son el fruto de la calidad y la puntualidad alcanzadas por los trenes de Cercanías. No hace mucho, las prioridades de Renfe y de Fomento se centraban en ofrecer un buen servicio público que atrajera a los clientes, más dados entonces al coche particular o al autobús. Hoy, superado con éxito ese reto, los planteamientos van más allá.

El referido estudio se centra en Madrid y su Comunidad, pero núcleos de la importancia de Barcelona, Valencia o Bilbao también asisten al constante incremento de pasajeros en sus redes de Cercanías. Lo que Fomento y Renfe tienen ahora entre manos es la gestión de ese logro y, sobre todo, la búsqueda de fórmulas que les libre de morir de éxito.


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