CRISIS SINDICAL EN RENFE



En ningún sitio es fácil la búsqueda de un modelo sindical válido en las actuales circunstancias. Pero los últimos acontecimientos acaecidos en Renfe demuestran hasta donde es necesaria una reflexión seria por parte de todos. Muy especialmente por parte de los dirigentes sindicales, pero se equivocaría la dirección de Renfe si pensara que el desconcierto del movimiento sindical ferroviario le beneficia a medio plazo. El regreso a una razonable unidad y cordura por parte de los sindicatos ferroviarios es algo que debe desear toda persona sensata en Renfe.

Los sucesos de los últimos meses suman tal cantidad de tensiones y despropósitos que su sola enumeración ya resulta alarmante. Huelgas, duros órdagos de cada parte a todas las demás, rupturas, alianzas inverosímiles, acusaciones de sabotaje, firmas parciales de un convenio colectivo, intervención de un sindicato por sus propios organismos federales... Demasiados conflictos juntos como para que no indiquen una crisis profunda.

Uno de los problemas clásicos del movimiento sindical en Renfe ha sido su tendencia a movilizarse utilizando al usuario del tren como medio de presión. Las impopulares huelgas en las fechas de más necesidad colectiva del ferrocarril son sin duda eficaces para presionar a la dirección de Renfe, pero es difícil evaluar su costo en desprestigio del colectivo ferroviario ante la opinión pública, un costo que para los ferroviarios se multiplica exponencialmente en un momento en que las iniciativas que tienden a la privatización y desagregación de Renfe ya no son hipotéticas, sino bien reales.

Pero todavía no se había visto una negociación en la que el convenio colectivo se viviera como un órdago de un sindicato de clase al otro y que terminara con la intervención de uno de ellos por su directiva federal, mientras el sindicato de cuadros se alía con el sindicato más radical, de origen anarcosindicalista.

Toda organización es libre de seguir la línea de acción que le plazca, pero espectáculos como el que hemos contemplado ponen de manifiesto la urgente necesidad de que los sindicatos de Renfe encuentren estrategias para defender los intereses de los trabajadores sin que su acción sea un excelente argumento para convencer a la opinión pública de la conveniencia de fraccionar y privatizar la empresa.


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