UN TREN DE DOS VELOCIDADES



El reciente anuncio de un posible proyecto de eurotren de alta velocidad ha puesto de nuevo sobre el tapete la cuestión -valga el juego de palabras- de la "Europa de las dos velocidades". Si recapitulamos brevemente, la génesis de este proyecto ferroviario se encuentra en el reciente anuncio efectuado por el presidente de la francesa SNCF, Louis Gallois y su homólogo de la alemana Deutsche Bahn, Hartmut Mehdorn, sobre la realización de un posible tren de alta velocidad "europeo". Curioso eufemismo si se considera que, salvo lo aportado por Japón, toda la alta velocidad es europea... Quizás hubiera sido más claro, aunque menos político, hablar de la consolidación del dominio del mercado por parte de algunas empresas francesas y alemanas,

La consecuencia inicial de este acuerdo sería "trabajar en la elaboración de especificaciones comunes para un tren europeo de alta velocidad". Llevados de su entusiasmo patriótico, y dejando de lado, al parecer, la vieja idea de la universalidad europea, los dos presidentes han puesto énfasis en que el nuevo tren, de cuarta generación, se realizaría aunando las tecnologías del TGV de la francesa Alstom y de su equivalente alemán el ICE, desarrollado por la muy germana Siemens. Eso sí, el presidente de la SNCF -tal y como citaba el diario francés Le Monde- hacía la concesión de admitir que "los otros ferrocarriles e industriales europeos: españoles, italianos, suizos, belgas, holandeses, se asocien al proyecto".

Aunque nueva en el mundo ferroviario, la idea no lo es, puesto que repite lo ya hecho con Airbus y otros proyectos. Parece claro que manda quien manda y el resto, como mucho, a llevar la cola de la novia... y ya va bien servido. De cualquier forma, el anuncio del proyecto se realizó en el transcurso de la reunión mantenida en Estrasburgo entre los dos presidentes los pasados 16 y 17 de diciembre. La prensa europea, como en el caso ya citado del diario Le Monde recogió las líneas maestras del acuerdo (que se exponen en un reportaje de STOL este mismo mes), por lo que no se puede aducir ignorancia por parte de las empresas "cenicientas". ¿Cómo no ha habido reacciones ante este pequeño "imperialismo de alta velocidad"? ¿Que dice a esto, sin ir más lejos, la española Talgo? ¿O los fabricantes italianos? ¿ Incluso la germano-estadounidense ADtranz que, al parecer, quedaría relegada? Si ya se ha decidido que el único eurotren será francoalemán, cuaéles van a ser las migajas que caigan de la gran mesa? Esperamos las respuestas.


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