"ESTE NO ES TANTO UN MUSEO DE HISTORIA DE LA TECNICA, COMO UN MUSEO DE HISTORIA SOCIAL"
ANGEL L. MENENDEZ
¿Cuándo y por qué surge la idea de crear un Museo del Ferrocarril en Asturias?
El Museo surge porque desde hace 150 años en la cuenca minera existe una red ferroviaria muy densa, sobre todo en la zona central de Asturias, con abundante material que, sorprendentemente, en los años 80 todavía sobrevivía en gran medida: había unas 65 locomotoras de vapor, más o menos conservadas.
Por tanto, existía una gran sensibilidad para construir el museo, y fue el Ayuntamiento de Gijón el que tomó el testigo y decidió construirlo a principios de los 90, aprovechando unas ayudas europeas y el hecho de que en la zona de las estaciones se iba a acometer un plan urbanístico.
¿Cuáles son las dimensiones y características técnicas principales del Museo?
Está situado en el centro de la ciudad, gracias a ese plan urbanístico que ha transformado la zona -de portuaria e industrial a urbana-, con una nueva playa, los nuevos juzgados y otros equipamientos públicos. El Museo es un factor más de esa regeneración urbana.
Tiene una extensión total de 17.000 metros cuadrados, de los cuales más de 4.000 son cubiertos y construidos en base a dos estructuras: por un lado, la antigua estación, una marquesina y un edificio de nueva planta hecho en 1993, que forman el gran bloque de edificios con 1.800 m2 de planta; y por otro, una nave polivalente construida el año pasado, que se utiliza como taller de restauración, zona de exposición y depósito de material, que tiene unos 1.700 m2.
Además de estas dos zonas cubiertas, tenemos una amplia playa de vías, de unos 9.000 m2, una zona de reserva de 1.500 m2, donde se estaciona el material pendiente de restauración, y una zona verde exterior que se ajardinará en breve. El Museo forma, por tanto, un rectángulo de unos 400 metros de largo por otros 40 de ancho, lo que se acomoda muy bien a las características del material ferroviario.Y en cuanto a material, ¿qué piezas o conjuntos podría destacar?
La actual colección está formada por unas 60 piezas de material móvil de todo tipo, de las cuales 16 son locomotoras de vapor. Hay que tener en cuenta que casi todo lo que nosotros tenemos está relacionado con la minería y la industria. Aparte de esto, hay también 250 piezas de otro tipo de material, como faroles, señales, placas, etc. Todo ello se complementa con herramientas expositivas como vídeos, diapositivas o maquetas, formando un discurso homogéneo e intencionado. Lo que pretendemos es mostrar lo que ha significado el ferrocarril en la historia social de Asturias. Este no es tanto un museo de historia de la técnica, que también lo es, como un museo de historia social.
De todas formas, destacaría la colección de vapor y la gran variedad de anchos de vía que tenemos. En Asturias han existido ocho anchos diferentes; aquí tenemos siete de ellos y estamos pendientes de la pieza del octavo (800). Es raro que en una zona tan pequeña de territorio haya habido tantos anchos de vía: 500, 600, 650, 750, 800, métrica, internacional y Renfe.¿Qué otro tipo de servicios y actividades ofrecen al visitante?
Disponemos de una zona de exposiciones temporales relacionadas con el Museo. En este momento hay una sobre el metro ligero en Gijón, basada en el proyecto de implantación del tranvía otra vez en la ciudad. Próximamente habrá una sobre filatelia ferroviaria, y acabaremos el año con una exposición muy ambiciosa sobre arqueología industrial en Asturias. Casi todas ellas son de medio ciclo, es decir de entre tres y cinco meses de duración.
Otro servicio al que damos mucha importancia es el Centro de Documentación, que consideramos fundamental en toda actividad museográfica, no sólo para el usuario, sino para nuestro propio trabajo de investigación. Así, tenemos una biblioteca con unos 6.000 volúmenes de temática amplia, la hemeroteca, el archivo documental y la fototeca. Lógicamente, la mayoría del material está centrado en el ferrocarril asturiano. Por último, el Museo tiene una tienda muy bien surtida y una accesibilidad total para minusválidos.¿Cuál es su política de conservación?
Es una política definida, mediante la cual no sólo ponemos objetos en exposición, si no que intentamos conservar los elementos fundamentales del ferrocarril asturiano. En ese sentido, la colección expuesta antes mencionada supone aproximadamente la mitad de la colección completa que tenemos. Podríamos hacer casi otro museo paralelo con todo ese material.
Lo no expuesto se está restaurando, en la medida en que nos lo permite nuestra disponibilidad económica, ya que restaurar una locomotora o un coche de viajeros es muy caro. De todas maneras, nosotros aprovechamos oportunidades como son los Planes de Empleo o las Escuelas Taller para acometer gran parte de ellas.¿Qué grado de colaboración mantiene el Museo con las diferentes instituciones: Ayuntamiento, Principado, Ministerio de Fomento, Renfe, Feve...?
Nosotros somos un museo municipal, así que dependemos del Ayuntamiento de Gijón. En cuanto a las empresas, Renfe, Feve, Hunosa, Ensidesa, Aceralia, y así hasta más de 20, han cedido material y piezas. Ha habido también intenciones, que todavía no se han podido plasmar, de firmar algún protocolo de cesión de personal.¿Qué tipo de público visita el Museo?
El Museo se inauguró en octubre del año pasado y en los primeros siete meses hemos tenido 54.000 visitas, lo que nos convierte en el museo más visitado de Asturias. Nuestra cifra mínima para el primer año estaba cifrada entre 60.000 y 65.000 personas, algo que casi hemos logrado ya.
El público es muy plural y, haciendo una generalización, se puede dividir en tres grupos o tipos: los martes, que es el día de visita gratuita, vienen jubilados y gente menos ocupada que aprovecha para venir y verlo con calma; miércoles, jueves y viernes son días dedicados al público escolar; y los sábados y domingos, el público es eminentemente familiar.
No es un museo para especialistas, sino abierto a toda la sociedad. En ese sentido, yo creo que el ferrocarril tiene algo que hace que la gente lo vea con agrado y simpatía desde el principio. En eso ya tenemos mucho ganado.Con la fiebre de la alta velocidad, el tren se ha puesto de moda. ¿Será compatible ese futuro ferroviario con la preservación de los antiguos ferrocarriles?
Una de las cosas que nosotros intentamos vender desde el principio, en una época en la que el ferrocarril no tenía el prestigio que tiene ahora, es compatibilizar ambos conceptos. Al principio, algunos nos criticaron y dijeron que más que un museo era el mausoleo del ferrocarril, con el argumento de que todo lo que se museabilizaba era porque estaba muerto. No tiene nada que ver, pues el objeto de este museo está vivo y sigue produciendo material. Dentro de unos años, no digo un Ave, pero tendremos trenes que ahora son modernos, pues lo que pretendemos es destacar el papel del ferrocarril en la historia de Asturias.
¿Mantienen relaciones o intercambios con el resto de museos ferroviarios de España? ¿De qué tipo?
La relación es muy buena, sobre todo con los más cercanos, como el Museo Vasco o el recién inaugurado de Ponferrada. Además, hace unos meses se formó la Asociación Ibérica de Museos de Ferrocarril e Interés Turístico (AIFETUR), que engloba a más de 20 asociaciones, entidades, museos, etc. dedicados a la conservación de material ferroviario.
¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el museo?
Todos los museos tenemos más o menos los mismos. Aparte del económico, en el que yo no puedo quejarme demasiado, nuestro gran problema es que no tenemos conexión viaria directa ni con Renfe ni con Feve, pese a que están al cruzar la calle. Otro problema es la falta de espacio, pero es que en un museo ferroviario se coleccionan cosas muy grandes.
¿Qué novedades próximas o proyectos a medio plazo tiene previstos el Museo de Asturias?
Aparte de seguir mejorando la exposición permanente, vamos a poner un funcionamiento un simulador de conducción donado por Feve y un curso de conocimiento y manejo de máquinas de vapor. También hemos presentado recientemente el catálogo del museo y queremos poner en marcha una locomotora de vapor por vía métrica, para lo cual tenemos que reparar una que tenemos aquí.
Por último, los días 24 y 25 de julio haremos, junto a los Amigos del Ferrocarril de Gijón, dos trenes especiales a vapor con la Mikado de los Amigos del Ferrocarril de León para celebrar el 125 aniversario de la línea Gijón-Pola de Lena, que es tanto como decir el 125 aniversario del edificio del Museo, que está situado en la que era la estación de dicha línea.
Volver
a la portada de Entrevistas